Racionalizar, organizar y estructurar la información para un fin específico, por lo general, vender, es la definición más habitual de la comunicación profesional. Sin embargo, cuando la práctica digital se reduce únicamente a eso, florece la frustración: nos encontramos ante una comunicación puramente transaccional, lineal y sin alma.
Frente a este desencanto, que lo viví en carne propia como comunicadora, encontré vital recuperar la cara espiritual, cultural y social del mensaje. No como un ejercicio abstracto, sino porque recordar esos otros modos enriquece exponencialmente nuestra manera de crear lazos. Al fin y al cabo, es allí donde se construye una identidad bien plantada; esa que tiene cuerpo, consistencia y fundamento, y que no se tumba así no más.
Lo alternativo como recurso para volver al centro
Cuando un profesional se satura de las dinámicas rígidas de su propio oficio, una opción es tirar la toalla y cambiar de ruta, la otra es mirar hacia los márgenes para salvarlo, ese fue mi caso y se que es el de muchas otras. Pensemos en la médica que se desencanta de la medicina tradicional y decide explorar el ayurveda o la medicina andina; o en la farmacéutica que se sumerge a investigar el poder sutil de las plantas.
Con la comunicación ocurre el mismo fenómeno. Para salir de la matriz transaccional, para mí fue necesario inspirarme en formas de habitar el intercambio que excedan la teoría occidental e intelectualizada.
Así fue cuando decidí dejar atrás una maestría en periodismo para formarme en yoga. Ella, por ejemplo, nos enseña que el objetivo de la práctica no es simplemente ganar flexibilidad física o vivir “más tranquilas”. Su propósito es remover los obstáculos cotidianos para aprender a comunicarnos primero con el Ser y desde allí, con el todo. Al integrar el cuerpo a la estructura profesional, las trabas mecánicas de la expresión que tenía y con las que trabaja comenzaron a disolverse.
Tres lecciones de comunicación no tradicional
El canon del marketing nos dice que comunicar es sintetizar, recortar y empaquetar para el consumo rápido. Pero la historia, la cultura y la naturaleza demuestran que existen otros sistemas vivos mucho más poderosos:
- La “no síntesis” Mapuche: En la comunicación tradicional de las comunidades mapuches, la síntesis no se considera una virtud, sino una pérdida, porque al resumir se elimina información valiosa. Además, para la supervivencia de su cultura, la figura del werkén (el mensajero) cobra un rol sagrado al asegurar la transmisión de tradiciones y negociaciones.
- La sutileza japonesa: La cultura japonesa milenaria conserva modos de comunicar tan sutiles como poderosos a través de la gestualidad. Son códigos invisibles que estructuran los vínculos sin necesidad de la palabra estridente o la sobreexplicación.
- La memoria de las elefantas: En la naturaleza, los animales establecen sistemas maravillosos de preservación cultural. Las elefantas, por ejemplo, actúan como las guardianas y transmisoras de la memoria y la cultura familiar de su manada, sosteniendo el lazo a través del tiempo.
Incluso el reino vegetal nos ofrece mapas: la introspección de la raíz del bambú nos recuerda cómo el crecimiento invisible bajo tierra es capaz de generar saltos cuánticos de crecimientos del brote. De esa misma observación de los ritmos naturales , nace la posibilidad de diseñar sistemas de comunicación propios, respetuosos de cada negocio. En mi caso, diseñé el sistema de mareas que implemento en la comunicación de Luz Luján y es el que enseño a clientas y a alumnas para no agotarse en la ejecución de sus estrategias de comunicación.
Habitar una comunicación soberana
Ir hacia adentro no significa aislarse del mercado o meditar para evadir la realidad. Significa explorar tus propios códigos compartidos para dar forma a una identidad común. Un lazo de oro con tu comunidad que es sumamente difícil de romper.
La propuesta es parar el piloto automático: dedicarle un tiempo nítido a observar tu proyecto y reconocer su ritmo antes de sentarte a diseñar cualquier pieza de contenido. Cuanto más clara y consistente sea esa raíz identitaria, menos espacio habrá para la duda. No va a haber tendencia, cambio de algoritmo ni formato de moda en Instagram que sea capaz de hacer tambalear tu mensaje.
En El Correo Azul estamos yendo mucho más a fondo con estos temas, ¿te unís?

